La inspiración
Mi trabajo como escultor se inspira en la cosmogonía Maya. Al transponer los motivos de esta mitología, en un material inédito - el hierro - le aporto una nueva dimensión gracias al juego de líneas y transparencias; pude inventar así mi propio vocabulario gráfico, que me permite crear tanto objetos utilitarios como esculturas.

Obras de arte como la expresión de una necesidad
Esta reinterpretación que prolonga la visión Maya responde a la necesidad de tejer vínculos, crear un eslabón entre lo que ellos fueron y lo que hoy nosotros somos o pretendemos ser, vínculos que permitan a las culturas latinoamericanas, reflejarse en una herencia común que ofrezca la posibilidad de desarrollar un potencial y una energía que solamente América Latina es capaz de desarrollar.

A esta investigación artística, se añade un deseo interior de cambiar el mundo, el deseo de que el arte pueda ser una herramienta que nos permita encontrar soluciones a los problemas sociales que caracterizan la América Latina, transformándonos en protagonistas de un cambio que nos "autorice" a transgredir las fronteras internas que nosotros mismos hemos creado y así inventar, producir y mantener una riqueza cultural sólida y sobre todo representativa.


Del otro lado de la frontera...
Francia, en tanto que nueva etapa de mi recorrido, me ha permitido evolucionar en mi trabajo, aun cuando Europa produce unicamente arte contemporáneo cuya concepción responde a parámetros estrictamente intelectuales. Sin embargo, el significado de mi trabajo, a pesar de su belleza y originalidad, no puede ser percibido, ni reconocido ya que la cultura Maya y sus referentes han sido reducidos a aspectos históricos fijos que no dejan de ser vistos como accesorios eventualmente turísticos. La dificultad que tengo a encontrar espacios de exposición para obras que se alejan de los marcos y modelos franceses, proviene en gran medida de este foso cultural.

El payaso y la barricada
De allí, el simbolismo de "El payaso y la barricada". Mi león escarlata, que encarna el espacio físico e intelectual al que nos enfrentamos en tierra extranjera, invadido de un objeto extraño y complejo que representa el tiempo que se requiere para crear los vínculos necesarios a la supervivencia del otro lado de la frontera, el tiempo necesario para comprender lo invisible.

 

Ahtzic Xbalanqué Silis
Octubre 2004

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